La estación de servicio de Lisbona Oil en Torre del Mar ha incorporado dos nuevos puntos de recarga para vehículos eléctricos, una iniciativa que refuerza las infraestructuras para la movilidad sostenible en la zona.
La empresa familiar, fundada en 1962 y con presencia en las provincias de Málaga y Granada, ha mantenido una evolución constante a lo largo de más de seis décadas de actividad en el suministro de combustibles.
En este tiempo, ha combinado la modernización de sus instalaciones con un modelo de servicio atendido, cada vez menos habitual en el sector, basado en la atención directa al cliente.
La instalación de estos cargadores se suma a otras mejoras realizadas en las instalaciones de la marca durante el último año, entre ellas el refibrado de los tanques de almacenamiento y la importante actuación técnica orientada a reforzar la seguridad de las instalaciones y prevenir posibles filtraciones al terreno.
La estación de la localidad malagueña, abierta las 24 horas, ha ampliado además su oferta de servicios con instalaciones complementarias como lavandería, lava-mascotas o taquillas para recogida de paquetes, configurando un espacio de servicio más amplio para los usuarios de la zona.
Una actividad también vinculada con el abastecimiento de gasóleo
Más allá de la actividad habitual de dispensador de gasolina en sus estaciones, una parte importante de la actividad de la empresa continúa vinculada al suministro de gasóleo a domicilio.
A través de su flota de camiones cisterna, la compañía abastece a miles de clientes particulares y empresas en Málaga y Granada, con combustibles aditivados diseñados para mejorar el rendimiento y la durabilidad de motores y equipos.
En paralelo, la empresa mantiene distintas iniciativas de apoyo al entorno local, especialmente en el ámbito deportivo, con patrocinios vinculados al fútbol, la natación y otras competiciones del municipio.
La incorporación de puntos de recarga eléctrica refleja así la transición progresiva que vive el sector energético, donde conviven los combustibles tradicionales con nuevas soluciones de movilidad, mientras empresas con arraigo local buscan adaptarse a los cambios tecnológicos y medioambientales sin perder su vínculo con el territorio.


