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Remica responde: ¿Qué aspectos se deben considerar al instalar biomasa en las comunidades de vecinos?

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Como empresa con experiencia en instalaciones de biomasa, desde Remica te ofrecen algunos aspectos a tener en cuenta a la hora de seleccionar este tipo de combustible de tu instalación.

Las comunidades que cuentan con calefacción central y que se plantean cambiar su caldera por otra más eficiente pueden elegir entre varias opciones. De ellas, el gas natural se ha convertido en la más extendida, pero hay otras, como la biomasa, que comienzan a pisar con fuerza y que conviene tener en cuenta.

A la hora de decantarse por la biomasa, es necesario considerar una serie de criterios como las características del edificio, el tiempo de amortización de la inversión o cuánto se reducirá la factura energética y las emisiones de CO2. Para ayudarnos en todo el proceso, una Empresa de Servicios Energéticos como Remica puede  ser una gran aliada.

Los combustibles más empleados en las calderas de biomasa son la astilla, el pellet y el hueso de aceituna. Los dos primeros están normalizados aunque, por red de distribución, por garantía de suministro y calidad, en España los más aconsejables son el pellet y un hueso de aceituna de alta calidad.

Por otro lado, a la hora de decantarse por un tipo u otro de combustible, hemos de tener en cuenta que los fabricantes de calderas de biomasa diseñan sus productos y los certifican (emisiones, rendimiento, seguridad, etc) para el uso de sólo algunas biomasas. De hecho, es un error común caer en la tentación de usar combustibles no adecuados en calidad y forma al diseño de una caldera, empujados por el bajo precio de éstos. La consecuencia de ello son averías, paradas, disminución de la vida útil del equipo, etc.

Por ello, antes de lanzarnos a decidir el tipo de combustible conviene que analicemos aspectos fundamentales como son la garantía de suministro local, la estabilidad del precio y la demanda de la instalación.

Después,  hay que  estudiar cuál es la tecnología disponible en el mercado que más se adapta al combustible y al binomio instalación-potencia. No es lo mismo la tecnología empleada en una caldera de agua caliente de 500 kW para una comunidad de vecinos, que la que necesita una caldera de producción de vapor de varios MW de potencia para un proceso industrial.

Otro aspecto a tener en cuenta en las calderas de biomasa es que el mantenimiento debe realizarse de manera frecuente. Esto se debe sobre todo a que las calderas de biomasa generan unas cenizas que hay que retirar.

Sin embargo, el avance de la tecnología ha permitido que actualmente se comercialicen calderas de biomasa en las que las labores de mantenimiento son menores. En cualquier caso, al igual que sucede con las calderas de gasoil y de gas, es necesario que dicho mantenimiento sea llevado a cabo por profesionales.

Si la instalación de biomasa se ha desarrollado correctamente y se gestiona de forma eficiente su funcionamiento, los propietarios podrán disfrutar del máximo confort al tiempo que verán reducido el gasto en energía.

Sin embargo, al igual que sucede con el resto de tipos de sistemas, lograr sacar todo el partido y la mejor eficiencia energética de las calderas de biomasa depende de que se realice una correcta gestión de la instalación. Una labor que asumen las empresas de servicios energéticos ofreciendo garantías a los usuarios.

 

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